"El que confía en sus riquezas se marchitarà, pero el justo se renueva como el follaje".
(Proverbios 11:28).
Quienes hemos tenido el privilegio del transcurso de seis o siete décadas en nuestras vidas, también hemos tenido la oportunidad de ver de todo. Hemos visto pobres enriquecerse con su trabajo, pero también hemos visto ricos, y especialmente hijos de ricos mal criados, que han despotricado fortunas que llevaron generaciones acumular. Y con esto màs, no habiendo encontrado la felicidad completa ni teniendo y mucho menos desproticando la fortuna.
Dios nos dice, habiéndonos dado èl las riquezas que todos tenemos: "NO CONFIEN EN SUS RIQUEZAS". No hay fortuna por grande que sea que no se acabe ni que traiga en sì felicidad. En otro sentido, el justo (es impresionante que Dios mismo no tome en cuenta al rico que confía en sus riquezas con el justo) dice, se renueva como el follaje. El césped de nuestro jardín lo podemos cortar, arrancar, quemar, poner ácidos encima, etc. pero por alguna extraña razón vuelve a crecer. Y Dios, nos dice: "que el justo" es como ese césped, no importa la situación en la que se encuentre... de todas maneras EL lo hace renovarse. Ese, es nuestro Dios.
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