viernes, 13 de noviembre de 2015

La justicia y la vida.

"La justicia endereza el camino de los íntegros, pero la maldad hace caer a los impíos".
(Proverbios 11:5).

Cuando se piensa en justicia se piensa en problemas con la ley, desde el punto de vista humano así es y en lo espiritual no deja de tener también algún sentido. Pero, hemos de entender que la justicia humana nos señala que a quien hace el bien se le deja en paz, y que a quien hace el mal se le debe perseguir hasta el castigo. Esto último, tiene el problema de la impunidad, pues hemos visto que lamentablemente para muchos juzgadores mientras màs grande es el cheque menos pequeña es la pena aplicada.

Ahora bien, la justicia desde el punto de vista espiritual o sea visto con el ojo de Dios, siempre sigue siendo hacer lo correcto, pero, con la diferencia que al culpable se le persigue para perdonarle siempre y cuando èste lo permita, de lo contrario el peso de la ley sì le cae y allì no importa la cantidad del cheque, pues ese juez no se deja corromper. Dios es un juez justo, y debemos mencionar obligadamente que aunque aborrece el pecado ama al pecador, y por ello lo perdona en cuanto se arrepiente pero la consecuencia continùa. Nos explicamos, alguien tiene un hijo fuera de matrimonio, se arrepiente y es perdonado, pero el hijo no desaparece y tendrá en el futuro sus consecuencias.

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