"El falto de juicio desprecia a su prójimo, pero el entendido refrena su lengua".
(Proverbios 11:12).
Imaginémonos que hace dos mil años hubiéramos pasado por el frente de un establo, que hubiéramos visto a un niño en un pesebre, y que hubiéramos menospreciado a ese niño porque era pobre, porque no mirábamos en èl un buen futuro, o simplemente por despreocupación al prójimo. ¿A quièn hubiéramos visto de menos? Nada mas y nada menos que al "salvador" del mundo.
En una ocasiòn una persona entrò a un banco, y luego de que lo atendieron la cajera le dice al hombre: "Perdone, usted no es el escritor del libro llamado ....." Sì, respondió èl. Entonces la cajera le expresa: "Verdad, que uno NUNCA sabe a quièn tiene enfrente". Pensemos, si vivimos tan afanados en nuestras tareas diarias que menospreciamos al prójimo, algún dìa podemos perder la oportunidad de estar enfrente de alguien que puede traernos mucho bien.
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