"Los labios del justo orientan a muchos".
(Proverbios 10:21).
¡Cuànto bien o cuànto mal podemos hacer con nuestra lengua! Por ello, es que la palabra de Dios nos enseña que debemos luchar por controlarla. Con nuestra lengua podemos matar el entusiasmo de alguien o podemos hacer que alguien sea posicionado y logre los propósitos que Dios tiene para esa persona en su (del Señor, no del nuestro) tiempo.
Nuestras palabras debièran de estar conectadas con nuestro corazón ya sanado por Dios, y nuestro corazón ya sanado por Dios debièra de estar conectado con Dios y no con los placeres y beneficios de èste mundo. SOLAMENTE así, podremos dar palabras de ànimo y no de muerte a quienes tenemos enfrente... y màs aùn... a nosotros mismos. Entendamos que nuestra posición o nuestras poseciones materiales no son el reflejo de lo espiritual sino, lógicamente, de lo material. Lo espiritual nos posiciona aunque no tengamos nada en lo material. Amèn? Seamos como dice Cantares: "Oh, si èl me besara con los besos de su boca".
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