"Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe".
(Proverbios 10:24).
La angustia del malvado es que pronto lo han de descubrir en sus fechorías y que lógicamente perderà su ritmo de vida, es por ello, que los vemos derrochar lo que obtienen pues saben en su corazón que no les durarà por mucho tiempo. Esa situación siempre se ha cumplido, usted no mira un malhechor de 50 0 60 años, todos mueren muy jóvenes o están presos.
Por el contrario, el justo, nos dice la palabra de Dios que recibe lo que desea, pero, entendamos también que no dice "inmediatamente", pero que lo recibe lo recibe. Lo que sucede es que los tiempos del Señor son muy diferentes a los tiempos que manejamos los hombres, pero lo lindo del caso es que, como vimos ayer, cuando Dios nos bendice con provisiòn o prosperidad no acarrean tristezas, angustias, ni temores.
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