miércoles, 25 de noviembre de 2015

Dar o no dar.

"Unos  dan a manos llenas, y reciben màs de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria".
(Proverbios 11:24).

Uno de los flagelos màs grandes que tiene la iglesia de Jesucristo el dìa de hoy, si no el màs grande, es el dinero. Hay llamados "siervos" de Dios que han encontrado en la buena fe de las ovejas su forma de vida, y una forma de vida muy acomodada. Lastimosamente, lo hemos comprobado personalmente y a Dios gracias no es nuestro caso, pero entre 8 y 9 personas que se retiran de la iglesia es por haber sido ofendidas personalmente u explotadas con el dinero. Una o dos se retiran por situaciones doctrinales.

Sin embargo, Dios ya tenía contemplado eso en sus planes, y por ello nos insta a que no importando lo que algunos abusivos hagan, nosotros compartamos con el necesitado. En Pan y Palabra sentimos que hemos recibido el mandato de "compartir con aquèl que no tiene a quièn pedirle ni de quièn recibir". No damos a quien tiene a quièn "acudir", o que, se "queja" con aquellos que le pueden dar.

En otro sentido, el proverbio nos deja una gran lección, nunca vamos a dar lo suficiente como para ganarle a Dios (palabras de uno de los ancianos de nuestra iglesia, Plenitud de Vida en Guatemala), pues èl siempre nos devolverà mucho màs. Y, al contrario, hay personas que no solo no dan sino que son parásitos de otros (palabras de Pepe Mujica, expresidente de Uruguay. Quien sabiamente expresa que el que no trabaja, come del que sì trabaja... y eso es pecado). El apóstol Pablo dijo: "Hay que predicar, pero hay que trabajar... para dar buen ejemplo".

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