miércoles, 25 de mayo de 2016

El oprobio.

"Con la maldad, viene el desprecio, y con la vergüenza llega el oprobio".
(Proverbios 18:3).

Una de las situaciones que màs busca el ser humano es el ser apreciado por los demás, directa o indirectamente lo que tratamos de hacer siempre es quedar bien para ser apreciados. Consciente o inconscientemente tratamos de que nuestra imagen sea la del servicial, la del que siempre està dispuesto, la del que hace mejor el trabajo, la del que està màs agradecido, etc. Porque internamente sabemos que cuando la gente nos aparta, se nos aleja, y no nos toma en cuenta es porque la forma de vida que llevamos conlleva oprobio.

Dice la escritura que: "No hay nada encubierto que haya de ser descubierto". Y, las intenciones del corazón tarde o temprano se descubren en nuestros actos. Podemos engañar a muchos por algún tiempo, pero, antes o después lo que estaba oculto en nuestros corazones saldrá a relucir y quedaremos expuestos. Dios desea que su pueblo sea un pueblo transparente, limpio, correcto. Estamos de acuerdo en que todos tenemos deficiencias, cometemos errores, tenemos debilidades, perfecto lo aceptamos. Pero, eso no implica que no estemos haciendo nuestra lucha personal y diaria para dejar todos esos problemas atrás. De eso se trata la vida del creyente, de luchar. Los que están contentos en el mundo siguen haciendo lo que saben està mal y desagrada a Dios, y simplemente no les importa. Si a nosotros algo nos da vergüenza y estamos tratando de dejarlo... simplemente vamos por el buen camino y el oprobio nunca nos alcanzarà.

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