lunes, 2 de mayo de 2016

La justicia divina.

"Absolver al culpable y condenar al inocente son dos cosas que el Señor aborrece".
(Proverbios 17:15).

Una de las virtudes de Dios es su justicia tan perfecta. Una justicia que siempre quiere el bien para la persona acusada (Salmo 33:5). Una justicia que siempre busca llevar a la persona a su mejor final (Salmo 140:12), contraria a la justicia del hombre que en ocasiones màs bien se convierte en venganza (Romanos 12:19).

Dios exhorta a los gobernantes a que hagan justicia y a que vivan en justicia si desean una nación en paz (2ª Crònicas 9:8). En esa justicia a Dios no le agrada que se declare inocente al culpable, ni mucho menos que se declare culpable al inocente. El mismísimo Hijo de Dios vivió la injusticia humana el dìa que Pilato prefirió dejar libre a un ladròn conocido como Barrabàs, en lugar de dejar libre a un inocente como lo era Nuestro Señor Jesucristo. Dios castiga muy fuertemente las injusticias de cualquier tipo, y el dìa del juicio final como lo vemos en Apocalipsis 20:12, su severidad para quienes no han hecho ni vivido en justicia será tan severa como eterna.

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