jueves, 19 de mayo de 2016

La injusticia.

"No està bien castigar al inocente, ni azotar por su rectitud a gente honorable".
(Proverbios 17:26).

Estamos viviendo tiempos que están funcionando al contrario, la escritura nos lo anunció cuando nos lo dijo el Espíritu de Dios por medio del profeta Isaìas: "Ay de los que llaman bueno a lo malo, y malo a lo bueno" (Isaías 5:20). Lo mencionamos ayer, los mal llamados Derechos Humanos (los cuales se debieran llamar desechos humanos), nos obligan a darle derechos, defensa gratuita e impunidad a un asesino, mientras la familia no recibe nada màs que un cadáver.

Por muchos siglos ha estado la humanidad siendo atacada por la injusticia, el cristianismo mismo nació por una injusticia. El pueblo judío pudiendo pedir la cabeza de un ladròn como lo era Barrabàs, prefirió por intereses económicos creados de los lìderes que vivìan de las ganancias del templo, pedir la cabeza de un inocente, pues ese inocente los amenazaba con quitarles su negocio. Claro que no fue una sorpresa, èsto estaba dentro de los planes perfectos de Dios, pero ello no implica que no haya sido una injusticia. Hace dos mil años treinta monedas de plata significaron la condena de un inocente, hoy esas mismas treinta monedas significan la libertad del asesino màs despiadado, del secuestrador de niños, del burócrata màs ladròn, del violador de niños, etc.

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