miércoles, 11 de mayo de 2016

La perversidad.

"El corazón perverso jamàs prosperara; el de lengua engañosa caerà en desgracia".
(Proverbios 17:20).

Muchas son las ocasiones en que se ve a los desobedientes, a los mentirosos, a los engañadores salir adelante, mientras que quienes dicen la verdad, son obedientes y sinceros aparentemente les va mal o les cuesta salir airosos en la vida. Uno de los hombres màs sabios que ha habido sobre la faz de la tierra nos dejó èsta enseñanza: "Todo tiene su tiempo debajo del sol" (Eclesiastés 3:1).

Un corazón perverso, un corazón que guía a las manos a frotarse porque "aparentemente" como señalamos antes, se sale con la suya, logra lo que quiere, alcanza lo que tanto deseaba... pero con engaño, con maña, con perversidad... tarde o temprano lo veremos caer en desgracia. Alguien muy sabiamente dijo: "Podemos engañar a muchos por mucho tiempo; podemos engañar a todos por algún tiempo, pero jamàs podremos engañar a todos todo el tiempo". El único que cae en el hoyo que ha hecho, es quien lo hizo" (Proverbios 26:27). En otras palabras, nuestras mentiras, nuestras astucias, nuestros engaños, nuestras suspicacias al único que engañan es a nosotros mismos, y, tarde o temprano veremos nuestra propia desgracia, pues nuestro mundo de fantasìa se desboronarà como castillo de arena cuando una ola de agua sencilla le llegue.

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