"Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca".
(Proverbios 17:28).
Gracias a Dios la mayoría de personas "podemos" hablar, lo que existe muy poco son personas que "sepan" hablar. Y, no nos estamos refiriendo a personas que mencionen bien la "s", la "c", la "z", la "ll", la "y"; o, a personas que "entonen" bien las frases con sus consiguientes puntos y comas, etc. Nos referimos especìficamente a personas que sepan decir lo que hay que decir en el momento en que hay que decirlo, y, a personas que sepan hacer silencio cuando hay que hacer silencio.
En el Instituto Bìblico un gran maestro que tuvimos nos enseñò que la "sabiduría" no se muestra enseñando todos los tesoros que uno ha recibido en lo làico o en lo espiritual, sino màs bien es sabio el que no dice todo lo que sabe cuando expone un punto. Como prueba nos hizo refrexionar en los necios, quienes cuando hablan hasta de lo que no saben y se ven y se oyen ridìculos. Uno de los ejemplos que màs expone el guardar silencio cuando hay que guardarlo, lo es, cuando Cristo estuvo frente a Herodes. Se ha preguntado usted alguna vez el por què Cristo sì le respondió a Pilatos, pero no quiso abrir su boca ante Herodes. La misma palabra nos dice que Herodes "ya había oído de muchos milagros y querìa verlos con sus propios ojos". Mientras que Pilatos en el fondo de su corazón querìa ayudar a Cristo: "No encuentro ningún pecado en èl...decía". Si nos llamamos creyentes, si decimos que somos cristianos porque pertenecemos no a una religión sino a la verdadera iglesia de Jesucristo, clamemos a Dios para que nos enseñe a hablar y a callar.
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