miércoles, 18 de mayo de 2016

La malcrianza.

"El hijo necio irrita a su padre, y causa amargura a su madre".
(Proverbios 17:25).

En la vida hay muchas situaciones que nos son desagradables, pero hay otras que nos son muy pero muy desagradables. ¿Ha estado usted en un supermercado en donde un niño le hace un berrinche a sus padres? ¿Se ha sentado en algún restaurante en donde en la mesa de la par hay un niño haciendo de las suyas? ¿Le ha tocado hacer fila detrás de unos padres cuyos niños no hacen caso?.  Como se dice comúnmente, son situaciones que dan "pena ajena", además que, al menos en nuestro caso, nos han dado ganas de darle una "ayudadita" a los señores padres.

La voluntad indisciplinada es parte del corazón natural del ser humano, pero nos dice la escritura que eso se corrige con vara las sentaderas de los niños. No estamos hablando de martirizar a las criaturas, no es eso lo que propone la escritura, pero sì nos habla de que si no disciplinamos al niño con vara, cuando sea grande será un delincuente màs (Proverbios 6:22). Dios autoriza a los padres a disciplinar a los hijos, Dios obliga a los padres a que disciplinen a los hijos. Pero, hoy en dìa los mal llamados "derechos humanos" (que desde nuestro especial punto de vista màs bien debieran llamarse deshechos humanos), están estorbando los lineamientos de Dios y por ello el mundo està como està. Prohìben corregir a los niños; prohíben leer la Palabra de Dios en las escuelas; nos obligan a aceptar a los homosexuales y lesbianas, cuando Dios creò a Adàn y a Eva, no creò a Adàn y a Esteban ni a Ada y a Eva, varòn y hembra los creò.

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