lunes, 30 de mayo de 2016

¿El poder del dinero?

"Ciudad amurallada es la riqueza para el rico, y èste cree que sus muros son inexpugnables"
(Proverbios 18:11).

Uno de los peores errores que el ser humano puede cometer, es poner sus ojos y sus esperanzas en las riquezas. Claro que necesitamos los recursos económicos para estar solventes y tener lo necesario para nuestro sustento. Pero, de eso, a obsesionarse con acumular casa sobre casa; cuenta monetaria sobre cuenta monetaria; bienes sobre bienes, etc. es otra situación.

Dios le envió un mensaje a un hombre rico: "De què te sirve tanta riqueza, necio; si hoy por la noche vienen por tu alma" (Lucas 12:20). Y en otra ocasión la sentencia fue: "De què le sirve al hombre ganar el mundo entero... si pierde su alma" (Marcos 8:36). Para el incrédulo en Dios, o, para aquèl que simula creer en Dios, la riqueza està en disfrutar de èste mundo a costa de lo que sea; pero para los que realmente tenemos nuestra fe en Dios, sabemos que la verdadera riqueza no està en èste mundo. Creemos que Dios recompensa al justo en èsta vida, sì; pero también creemos que los galardones los da Dios después de la muerte. Cuando estudiamos el libro de Apocalipsis vemos que tras la muerte de cualquier ser humano, el cuàl dicho sea de paso sòlo muere una vez y no tiene reencarnaciòn, dice Hebreos 9:27, va al juicio, en donde los libros serán abiertos para dar las recompensas de vida o muerte según las obras realizadas, no los beneficios recibidos. El dinero tiene poder, pero aùn así, es limitado; el verdadero poder lo tiene la fe en Dios.

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