sábado, 28 de mayo de 2016

Torre inexpugnable.

"Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo".
(Proverbios 18:10).

Si alguna situación nos preocupa en èstos últimos tiempos a los humanos, especialmente a quienes somos padres de familia, es la seguridad. Sì, la falte de seguridad nos ha hecho poner puertas màs seguras a nuestras casas; poner cerrojos màs fuertes; alarmas; cámaras; guardias, etc. Tememos ya, hasta en nuestras propias casas que nuestras familias y nuestras integridades físicas estèn en peligro.

En la antigüedad no era muy distinto, solamente que la seguridad rondaba nada màs que las casas de los hacendados y de los palacios de gobiernos. Se construían torres que se creìan inexpugnables y se les rodeaba de lagos artificiales para lograr una sola entrada y poder obtener màs vigilancia y control. Y muchos, hasta se atrevieron a poner imágenes que representaban a Dios y a dioses, creyendo obtener asì, seguridad. Pues Dios nos dice con todos estos ejemplos de la antigüedad, una parábola. El debe de ser la torre inexpugnable alrededor de su pueblo; su Espíritu es al que debemos clamar para que nos cuide, nos proteja, nos guarde de todo mal. No era la idea de Dios que un carpintero tallara una imagen, o que, un herrero forjara otra màs con el objeto de cuidar de nuestros hogares (vea Isaías capìtulo 44:12-20). Cristo le dijo a una mujer samaritana: "La hora viene, y ha llegado ya, en que ni en èste monte ni en Jerusalén, los verdaderos adoradores adoren en Espíritu y verdad" (Juan 4:22).  El es la torre inexpugnable de los verdaderos adoradores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario