"Al fracaso lo precede la soberbia humana; a los honores los precede la humildad".
(Proverbios 18:12).
El ser humano cada dìa que se levanta tiene la oportunidad de pararse en la bifurcación de dos caminos. Uno, es el que toma por su propia decisión. Es lo que èl mira como la mejor alternativa, entonces no consulta con nadie, no toma en cuenta la experiencia de nadie, no cree en nadie ni quiere depender de nadie tampoco, èl sòlo mira su provecho (Lot es el mejor ejemplo de ello en Gènesis 13:10) ese camino tendrá un final. Pero el otro camino, es el que se toma preguntándole a Dios, consultando con los que tienen experiencia, sometiéndose a una autoridad en el tema, etc. Y, basándose en todo eso, se deja guìar. No siempre el resultado será excelente pero sì òptimo, que no es lo mismo. Excelente quiere decir que se triunfò, pero òptimo quiere decir que se aprendiò lo que se tenía que aprender, y eso, vale màs.
Pero entonces, ¿no era el éxito lo que se pretendía alcanzar?, Sì. Pero el problema de alcanzar el éxito sin tomar en cuenta a Dios, es simplemente que la próxima vez que tengamos la oportunidad tampoco le vamos a consultar porque creeremos que no le necesitamos, "si nosotros ya nos probamos y le probamos a todo el mundo que podemos solos, para què tomarlo en cuenta". Es allì en donde viene la jactancia, el orgullo, la soberbia. Pero, si tomamos en cuenta a Dios, si nos humillamos ante èl, ante los expertos, ante las autoridades que tengamos encima, la humildad nos alcanzarà, y, aùn que no tengamos éxito el resultado será òptimo pues "aprenderemos algo nuevo" que nos va a servir màs que el éxito.
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