"El necio no le complace el discernimiento; tan sòlo hace alarde de su propia opinión".
(Proverbios 18:2).
Cuàntas veces escuchamos de los abuelos o de los padres: "No hay peor ciego que el que no quiere ver". ¿Por què o cuàndo nos lo decían? Pues era, o es, cuando hemos tomado una decisión y ellos no están de acuerdo, pero no están de acuerdo no por fastidiarnos o llevarnos la contraria sino porque ven lo que nosotros no vemos; ellos perciben lo que nosotros no percibimos; ellos tienen una experiencia mucho màs grande que la nuestra.
Un necio no necesariamente es un tonto pero los resultados de ser voluntarioso lo hacen pasar por tal, por ello, la escritura nos enseña que cada vez que hemos de emprender algo, primero le consultemos a Dios si es su perfecta voluntad para que sepamos que vamos en victoria. También nos dejó padres, maestros, profesionales, amigos, expertos, y especialmente líderes espirituales. Para que escuchemos sus consejos. "En la multitud de consejeros està la sabiduría" (Proverbios 11:14) nos dice la escritura. Y el verso iniciò diciéndonos que si no utilizamos ese recurso, caeremos. Ese caeremos significa: derrota, fracaso, pèrdida, pues perderemos nuestro tiempo y nuestro dinero... lo que nos hará pasar por tontos. Quizás uno de los mejores ejemplos serìan aquellos políticos que creen voluntariosamente, que lo que ellos anhelan y creen, es lo que muchos anhelan y creen y luego resultan en ridìculo.
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