sábado, 30 de abril de 2016

El poder de la palabra.

"Iniciar una pelea es romper una respresa; vale màs retirarse que comenzarla".
(Proverbios 17:14).

En la historia han habido grandes catástrofes, pero  entre las que màs daño han hecho están las represas que se han roto. El desastre es provocado por la acumulación de agua en cantidades tremendas, que, cuando se desplazan unidas no dejan nada a su paso. Desaparecen bosques, inundan grandes extensiones de terrenos, arrasan con pueblos enteros, y por supuesto no dejan vida humana ilesa.

Es bien puntual que Dios haya permitido que el escritor de los proverbios comparara la palabra dicha fuera de lugar con mucha agua fuera de lugar. El poder de las palabras, dice la escritura, tiene la capacidad de dar vida o de matar. Los abuelos nos lo enseñaron de otra forma: "Una palabra, en ocasiones, puede llegar a doler màs que un golpe". Dios nos muestra que el poder de una palabra inoportuna en un momento inoportuno puede llegar a ser muy destructivo. Quizás por ello es que nos aconseja que su pueblo, hable entre sì, con himnos, salmos y palabras de suaves. No es de esperar que quien està entre el mundo, se acomode al mundo, y guste del mundo, entienda, ellos màs bien se burlaràn de èste concepto. Lo que Dios desea es que lo entendamos los que nos decimos SU pueblo.

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