"El que guiña el ojo trama algo perverso; el que aprieta los labios ya lo ha cometido".
(Proverbios 16:30).
El proverbio 6:13 nos enseñò que la persona inicua tiene las siguientes características: "Guiña el ojo, hace señales con los pies, y señala con los dedos". Hoy, èste proverbio nos amplìa la información y nos dice que además, cuando ya ha cometido sus fechorías aprìeta los labios. Cuando en las noticias vemos que han atrapado a algún delincuente o a un grupo que pertenece a una banda, nosotros podemos observar còmo hacen toda èsta clase de señas. El Señor hace aproximadamente tres mil años pensó en nosotros para que identifiquemos personas que por vivir así no son gratas.
Dios desea que evitemos a esa clase de personas, y su deseo va mucho màs lejos, pues no quiere que su pueblo caiga en esas pràcticas. El camino del creyente va por el rumbo de impartir confianza a otras personas; de dar amor limpio y sincero; va por el rumbo de ayudar a las personas extendiéndoles la mano. Cristo fue y es nuestro ejemplo, Dios desea que seamos como èl que pensaba en satisfacer las necesidades de otros y no las propias. En Lucas 7:11 nosotros iniciamos a ver còmo resucitò al hijo de la viuda de Naìn... ¡simplemente porque le tuvo compasión, ni siquiera vemos que ella lo haya pedido! ¿Còmo no querrà ayudarnos a nosotros si se lo pedimos. Si vemos que aùn cuando algunos no le pidieron ayuda lo hizo?
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