"Màs vale ser paciente que valiente; màs vale dominarse a sì mismo que conquistar ciudades".
(Proverbios 16:32).
Si alguna virtud nos hace falta a los humanos realmente es la paciencia. Paciencia es, en una simple frase, "saber esperar". Hay una pregunta que nos hicimos por mucho tiempo en lo personal, y es el hecho de por què le llaman "paciente" a las personas que tienen que estar en una clínica mèdica o en un hospital encamados, esperando. La respuesta nos vino muchos años después cuando luego de estar temporada tras temporada cuidando enfermos en los hospitales, pudimos ver los resultados de la "impaciencia" de los "pacientes". Fue allì y así, en donde nos dimos cuenta que si no somos "pacientes" y aparte "cordiales" no logramos ni la atención debida ni mucho menos una atención agradable y satisfactoria.
El pueblo de Dios no sòlo "debe" de ser paciente sino que "tiene" que ser paciente. En momentos difíciles es cuando el pueblo de Dios tiene que mostrar lo que ha aprendido de su Dios. El cristianismo no es un cùmulo de ritos, tradiciones, o costumbres; el cristianismo es un "sistema de vida". "Es una lucha constante por el perfeccionamiento de nuestra disposición a hacer el bien y el perfeccionamiento de toda buena obra". O ¿No fue eso acaso lo que Cristo vino a hacer? ¿No fue acusado Cristo de romper las reglas que con tanto rigor debían de cumplir las personas como èl? ¿No naciò, acaso la conspiración para matarlo, porque hacìa lo que no tenía que hacer en el tiempo en el que los hombres creìan que no había que hacerlo, rompiendo así las costumbres, los ritos y las tridiciones? El verso cierra parafaseado así: ¡Màs vale dominarse a sì mismo... que conquistar a otros! Solamente cuando "tenemos nuestra confianza en Dios", aprendemos a ser pacientes, de lo contrario nos la llevaremos de conquistadores.
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