"No va bien con los necios el lenguaje refinado, ni con los gobernantes, la mentira".
(Proverbios 17:7).
Hay un refràn popular que resa: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Para el proverbio del dìa de hoy, como anillo al dedo. Las apariencias son tan sòlo eso, apariencias, no son la realidad. Y cuando algo no es real molesta, choca, lastima, y es màs, no se puede ocultar. Un ejemplo, un amigo nos contò que cada vez que sale a caminar, coincide con una vecina que va en su carro último modelo quien no saluda a nadie, y además, abusiva al manejar. Un dìa el muchacho del correo se equivocò de buzòn y dejó el cobro de la hipoteca del banco de la señora en casa del amigo, el sobre iba abierto y con la siguiente nota: Favor de presentarse urgentemente al departamento jurídico, su deuda asciende a Q. 30,000 (un equivalente a $ 4,000). Apariencias.
Dios desea que sus hijos vivamos una vida transparente, una vida real, que quienes nos conozcan sepan quienes somos, que sepan còmo vivimos, còmo hablamos, que no aparentamos ser una clase de personas y que somos otras, eso està bien para políticos marrulleros o para delincuentes pero no para los hijos de Dios. Pablo dijo, luego de una vida piadosa y ejemplar: Sed imitadores de mì, como yo lo he sido de Cristo. Esa es la clase de vida que Dios desea para los suyos, no vivamos de apariencias que tarde o temprano han de ser descubiertas. Eso es vivir una mentira y en mentira.
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