viernes, 15 de abril de 2016

Preferible.

"Preferible comer pan duro donde hay concordia que hacer banquete donde hay discordia".
(Proverbios 17:1).

¿Cuàntas personas no tenemos màs de lo que necesitamos, y sin embargo, hay ocasiones en las cuales la mesa a la hora de la comida en lugar de ser el lugar de reunión es el lugar de la discordia? No fue por casualidad o por capricho que Dios determinò que el hombre tuviera que sentarse alrededor de una mesa tres veces por dìa al menos. Fue parte de su plan para que la familia estuviera obligada a estar reunida y pudiera compartir en paz un buen tiempo. Pero la vida la hemos cambiado nosotros, nos hemos dejado llevar por el globalismo comercial, y, por andar detrás de ese comercio y alcanzar metas erróneas estamos destruyendo nuestra comunicación familiar.

Entre las situaciones màs penosas del ser humano están, a èste respecto, primero: Ya no hacemos las tres comidas juntos, pues el papà sale muy temprano y los niños están dormidos; o los niños ya se fueron al colegio y no regresan a la hora del almuerzo sino hasta en la tarde; segundo, con la gran población mundial que existe, cada dìa las zonas de vivienda están tan alejadas de las ciudades en donde trabajamos, que ya ninguno puede regresar a tiempo para las comidas; tercero, a la hora de la comida ya no se platican temas que edifiquen por el hecho de que todos están cansados, y, muy egoístamente solamente se quiere platicar lo que a cada uno le interesa. Dios quiere que los creyentes cambiemos esa forma errónea de vivir. Dios desea que la hora de comida sea un buen tiempo de comunicación entre los miembros de la familia, y que, comamos el pan en armonía. Oremos para que Dios nos permita dar nuestro mejor esfuerzo. No es lo que comemos... sino còmo lo comemos lo preferible.

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