"Al que trabaja, el hambre lo obliga a trabajar, pues su propio apetito lo estimula".
(Proverbios 16:26).
Una de las armas màs poderosas que tiene la vida en contra del hombre es el hambre. Una persona con hambre es capaz de sacar la adrenalina para hacer algo que en estado normal no haría. En los años de la depresión en los Estados Unidos, un porcentaje muy alto de ciudadanos se quedaron sin trabajo, fue la época en que los valientes hicieron trabajos que jamàs se hubieran atrevido a hacer, como por ejemplo: estar a cientos de metros sobre el nivel de tierra firme, caminando sobre vigas que eran colocadas literalmente en el aire, para construir edificios que aùn hoy están en pie. Ahora, los cobardes, se suicidaron.
Dios desea tener un pueblo que sea ejemplo en todo. Y cuando Dios se refiere a todo es en todo. Por ello la escritura nos dice: "El que no trabaja, que no coma" (2ª Tesalonicenses 3:10). Si una persona no es animada o estimulada a trabajar por hambre, ya sea propia o de su familia, entonces es una persona ingrata. ¿Què clase de ejemplo le da a su familia si tanto èl como sus miembros familiares tienen que poner la mano para comer? ¿Què clase de creyente es, que en lugar de cumplir las escrituras y trabajar para su sustento y compartir con el necesitado se ve obligado y obliga a los suyos a pedir, con el pretexto de que Dios proveerà? Lastimosamente, por el abuso de unos y el aprovechamiento de otros la iglesia primitiva se perdió, pero ellos nos dejaron un ejemplo claro de còmo debe de ser la vida entre los creyentes para que a nadie le falte nada (Hechos 2:42-46). Y todo esto està en el Nuevo Pacto no en el antiguo para que nadie diga que ya està obsoleto y quedó anulado. Si el hambre no nos obliga a trabajar... entonces como dijo Jesús: "Somos muertos que caminan, por lo tanto, dejad que los muertos entierren a sus muertos".
No hay comentarios:
Publicar un comentario