"El perverso provoca contiendas, y el chismoso divide a los buenos amigos".
(Proverbios 16:28).
Una de las cualidades que el hombre persigue es la armonía, sobre todo cuando nos referimos a relaciones personales es muy importante estar en armonía. Nadie quiere estar discutiendo con sus compañeros de trabajo; nadie quiere estar discutiendo con la persona que le alquila la casa que habita; mucho menos alguien quiere estar en discusiones permanentes con su esposa o sus hijos. Esa es la clase de vida que precisamente no deseamos tener, pues nos quita el gozo, la concentración y la vida misma.
Nos dice la escritura que cuando hay discusiones es porque generalmente alguien las provoca con su lengua, pues se refiere a alguien chismoso. Una persona chismosa no necesariamente anda contando todo lo que oye, pero es obvio que sì cuenta lo que se supone que no debía contar. El saber guardar secretos o intimidades es un arte. Un arte que se aprende a cultivar desde la infancia, desde el hogar, y, es bastante difícil que alguien sepa callar si no fue educado para tal situación. Dios necesita gente discreta, Dios necesita gente comprometida a guardar secretos. Un líder de Dios no puede andar utilizando como armas los secretos e intimidades de las personas. Un líder de Dios debe ser centrado y debe enseñar a serlo a quienes èl guía, pues nos dice la escritura que de lo contrario crearà contiendas.
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