"El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos".
(Proverbios 17:9).
Cuando los discípulos le preguntaron a Cristo, cuàntas veces hemos de perdonar, su respuesta fue clara, concisa y directa: "Hasta setenta veces siete". Para nosotros como no judíos la respuesta tiene un lìmite, y hasta podríamos bromear con ella diciendo setenta por siete igual cuatrocientas noventa veces y ya. Pero, para el pueblo judío la respuesta era mucho màs profunda. El número siete en la numerología y tipología judía significa un número de terminanciòn, una obra terminada, un final. Por ello es que menciona el Gènesis que el mundo y el hombre fueron hechos en siete días.
¿Què estaba diciendo y diciéndonos Cristo entonces? Pues que de la misma forma que èl no nos va contando los pecados hasta llegar a cuatrocientos noventa y luego la muerte, de esa misma forma nosotros debemos perdonar hasta que la obra del perdón haga un final en nuestros corazones. Hasta que podemos ver sin ningún rencòn o resentimiento a quien nos ofendió una y otra vez. Eso no implica que al perdonar tengamos que someternos a sus caprichos o que creemos obligaciones para con esa persona, pues la escritura nos manda a perdonar y no tener ningún sentimiento en contra de esa persona pero nada màs. Nos explicamos, alguien en un matrimonio comete infidelidad, si pide perdón estamos incitados a perdonar y olvidar la ofensa sin estar el resto de la vida con desconfianzas, pero no obligados a seguir consintiendo màs infidelidades o faltas de respeto.
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